sábado, 25 de enero de 2014

"Serendipity" Capítulo IX: Si la suerte fuese justa, no sería suerte.

Se dice que algunas personas nacen con suerte, con ese tipo de suerte que hace que los planetas se alineen para que todo les salga bien. 
Son esas personas las que te cuentan que vieron los accidentes y que 
gracias a Dios a ellos no les paso nada, o las que salen en esos libros que agrupan a las personas más ricas o famosas del mundo, o simplemente las que no salen en ningún lado porque tienen una vida tranquila y feliz. 
Y es una pena que ella no fuese de esas personas, porque todo habría ido bien, ella estaría bien. 
Y si su profesor también hubiese sido de esas personas nunca habría recibido una llamada en medio de clase porque su hijo se había caído por las escaleras de casa. Y nunca habría tenido que salir del aula. Y no se hubiese ido, y la clase hubiese terminado como todos los jueves por la noche.
Y ella no tendría que haber corrido para llegar a la estación.
Y si la suerte se repartiera equitativamente, aquel chico, el cual tuvo la suerte de encontrarse un billete en la calle, no habría estado tan contento y tal vez no la hubiese dejado pasar antes o simplemente ni se hubiese fijado en ella. Y ella no hubiese cogido ese tren. Y la hubiera dado tiempo a llegar hasta el primer vagón mientras esperaba para coger el siguiente. Y en aquel vagón de aquel tren que nunca llegó a coger no se hubiese encontrado con aquel hombre, el cual nunca debió salir de permiso. Y aunque no lo supiera, hubiese tenido suerte.
Pero no la tuvo, y el destino o la suerte quiso que fuera así.

FIN. Y mucha suerte.